Yessenia esta chupandole el pené con todo el gusto igualmente con toda la delicia que se hapta como se la toma a retribucción porque fue llamada ante el sacerdote estando solos sin que nadie los moleste ni siquiera los interrumpa siendo ordenes estrictas por el mismo sacerdote. Teniendo muy excitado al sacerdote en que repetidas y continuas veces exclama ay! hija no pares acuerdate que tienes que cumplir las penitencias que te he impuesto por tus tremendos pecados que me confesastes en secreto de confeción, mirandolo Yessenia con unos ojos inocentes, tiernos, angelicales, de mosquita muerta, traviesa, juguetona, aventurera, divertida hasta disfrutante a pedir de boca. Con sus manos en todas las rodillas sobandole como agarrandosela hasta peñiscarle suavemente los vellos de las entrepiernas de este; el sacerdote se viene y se masturba con todo el semén en la boca de Yessenia que gustosa se traga todo el semén del polvo que experimento con el sacerdote a solas en la sacristía de la misma iglesia.