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El placer de comerse un coño

Seguramente quienes hayan leído mis anteriores relatos, recordarán que mis inicios en lo relativo al sexo, fueron con una señora mayor, que, con una ternura casi maternal, me llevóde su mano a conocer las maravillas que ofrece la unión íntima entre un varón y una mujer.

  A través de sus enseñanzas, pues la señora era una verdadera maestra en el tema, pude aprender cómo manejarme con una dama y hacerle sentir los mayores placeres del sexo. Entre ellos el cunnilingus, práctica de la cual me hice un verdadero fanático.

  De aquellas experiencias, luego perfeccionadas con el correr del tiempo, adquirí un método, por así llamarlo, que mis ocasionales compañeras han disfrutado y mucho, según mi lo hicieron notar en cada oportunidad. Aquí no trato de dar lecciones sino contar mis experiencias al respecto, con la secreta expectativa de que a algún lector le pueda interesar.

  El cunnilingus, o comida de coño, como mejor me gusta llamar a esta práctica, es a mi modo de ver, algo que no debería faltar en un encuentro sexual. Tengo entendido, porque así me lo han confesado algunas de las féminas a las cuales se lo he practicado, que, para ellas, además de ser un acto muy placentero del cual gozan una enormidad, lo sienten como un tributo que el varón le hace a su mujer dándole placer en su sitio más íntimo. Demás está decir que una comida de coño bien realizada es muy valorada y facilita que la comunión sexual sea perfecta.  

Para que ello ocurra, según mi opinión, se deben dar los siguientes requisitos:

  Aseo total. Cuando hago referencia a aseo total, es tal cual lo indico. Higiene de todo el cuerpo, no solo a las partes íntimas y de los dos participantes. Un feo olor que pueda percibirse de alguna parte del cuerpo malogrará la conexión necesaria y probablemente dará por cancelado el encuentro.  

Tiempo. Se trata de tomarse todo el tiempo necesario e indispensable para que resulte un éxito. No se debe realizar a las apuradas, una verdadera comida de coño necesita tiempo. Los apuros son contraproducentes, porque se trata de ir logrando un crecimiento paulatino en el placer que el varón brinda a su pareja, y esto necesita tiempo de maduración.

  Suavidad. No se admiten maniobras bruscas que alteren el ritmo y la concentración que ambos deben prestarle a esta práctica. Los exabruptos físicos pueden distraer la atención de alguno de los participantes, todo ser armonioso.

  Utilizar todos los sentidos. Precisamente para ocasiones como estas es que la madre naturaleza nos los ha proporcionado. Es así sin dudas. Para empezar, la Vista, para apreciar la belleza del chumino que estás por comer, su tamaño, color y el entorno. El Olfato para registrar los aromas afrodisíacos que seguramente emanarán de él y que brindará placer a tu nariz. El Oído, para escuchar de la dama alguna queja si has cometido alguna torpeza, o bien, para oír los gemidos y suspiros que tu pareja te brindará si estás haciendo lo correcto. El Tacto, para que tus manos, la boca y la lengua se llenen con el placer de palpar zonas íntimas que se te ofrecen. Y el Gusto para saborear con mucho placer los jugos que tu pareja derramará sobre tu boca Con todos estos requisitos previos, de cumplirlos a raja tabla, habrás ganado parte de la situación.}

Por lo a mí respecta y según mis experiencias, prefiero que cuando practico un cunnilingus, la mujer esté acostada y preferentemente en una cama los más amplia posible para iniciar un recorrido por todo su cuerpo. Comienzo a dar suaves besos en su cuello, los oídos (muchas mujeres tienen ahí un sitio muy erógeno), por supuesto también en sus labios y mejillas. Me deslizo hacia sus pechos sabiendo que la dama aprecia las caricias en esa zona y con mi boca succiono cada pezón y si se da la ocasión, también suaves mordiscos en ellos. Con las manos magreo suavemente sus senos. Si todo marcha bien, aquí empezarás a notar que tu pareja comienza a calentar motores. Té lo hará saber con palabras o gestos, o bien con gemidos.

Siguiente paso, me sitúo en su zona pelviana. Si ella tiene vello en esta parte de su cuerpo, con mis dedos juego con ellos, acariciándolos o haciendo rulos con ellos. Con vello o depilada, comienza la culminación del recorrido. Corresponde lamer y besar toda la zona sin llegar a tocar el origen de la parte vaginal. Con ambas manos apoyadas en la zona de las rodillas, abro sus piernas muy despacio para comenzar a besar y lamer lentamente y milímetro a milímetro, la parte interior de sus muslos desde la rodilla hasta la base de la vagina.

Llegado a ese punto del recorrido, luego de mirar la belleza natural de ese coño que se ofrece a mi vista, lo beso repetidamente sin separar sus labios vaginales. Comienzo a degustar el sabor de los jugos que debidamente motivada derrama mi pareja. El siguiente movimiento es descubrir la vulva y empezar con la lengua, un festival de lamidas. En mi caso particular y que agradezco, la naturaleza me dotó de una lengua ancha, tipo pala, que cubre todo el espacio. Voy y vengo, de arriba hacia abajo, de derecha a izquierda, una y mil veces. Siempre con suavidad y lentamente para que  el goce femenino sea ininterrumpido, permanente y continuo. La pareja totalmente enardecida pedirá más y más, y seguramente poseída por un frenesí incontrolable, con sus manos empujará mi cabeza hacia su chocho y cerrará sus piernas para que no cese con la caricia.

Si todo se hace siguiendo el método, nuestra amante ocasional no podrá soportar tanto placer y se derramará en un orgasmo violento, profundo e interminable. En algunos casos habrá gritos de distinto tono. Son reacciones normales esperables y serán el mensaje de que han gozado mucho. Si ello sucede es porque se ha realizado una buena tarea. Seguramente serás premiado con un beso profundo.

Una buena comida de coño proporciona infinito placer en la mujer porque su vagina y vulva interior es su órgano sexual por excelencia que ella espera siempre que sea tratado con cariño. También el varón debe gozar, no solo por el hecho de haber sabido satisfacer sexualmente a su pareja, sino porque dar placer también produce placer. Normalmente será recompensado con una felatio, y será el inicio de un encuentro donde seguramente vendrán luego otras prácticas sexuales según los gustos.  
Datos del Relato
  • Categoría: Varios
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