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Categoría: Infidelidad

la infidelidad de mi esposa

En la Empresa se canceló la reunión para un nuevo emprendimiento,y decidí irme a San Bernardo a la madrugada para pasar el fin de semana con mi familia en la casa de verano como lo hacía durante los meses estivales.

Ellos, mi mujer y mis 2 hijos se quedan los meses de Enero y Febrero y yo voy los Sábados y me quedo hasta el Lunes a la mañana. Ese finde, mis hijos se iban a Mar del Plata a la casa de mi hermana, y mi señora me esperaba para el Sábado en la mañana, como lo hago habitualmente. Decidí llegar el día anterior para aprovechar un día más el buen tiempo.

Debía hacer un cambio de aceite y engrase al auto, pero decidí hacerlo en la costa.Por eso, cuando en la mañana del Viernes llegué, fuí a la Estación de Servicio y dejé el automóvil para retirarlo más tarde. Nuestra casa, está a unas cuadras de allí y fui caminando.

Al llegar, toqué el timbre. No estaba mi señora y era posible que estuviera en la carpa en la playa. Pasando por el garaje descubierto en el lateral de la casa, se llega al fondo, donde hay una puerta que da ingreso al lavadero y al interior. En la cabina de gas, bajo uno de los tubos, dejamos una llave del fondo, para alguna emergencia u olvido.

Una vez dentro de la casa, fui al dormitorio a ponerme un short e ir a nuestra carpa en el balneario.En ese momento, sentí la puerta del frente donde llegaba mi señora, que al no ver el coche en garaje,desconocía mi llegada.

No quería asustarla con mi presencia y me quedé en silencio, pues escuche su voz, hablando con alguien:
-Te agradezco la ayuda,Carlos. Mis hijos se fueron a Mar del Plata y mi esposo no viene hasta mañana-decía Graciela- No hubiera podido con todo ese peso.
Carlos es un mozo que ayuda en el supermercadito que está a tres cuadras de casa. tiene fama de mujeriego y me llamó la atención que mi mujer usara un tono de voz meloso y afable.
Me aproximé al comedor diario por el pasillo y en silencio con un poco de intriga.

-Lo que necesite, Graciela, no tiene más que pedirlo y estoy dispuesto a complacerla- contestó.

Desde el pasillo, podía verlos sin que notaran mi presencia. Graciela estaba cubierta con un pareo que apenas podía disimular sus formas. Con sus 40 años, todavía era muy atractiva y más de uno volvía su cabeza luego de que ella pasara.
Carlos, en ojotas ,tenía unas bermudas amplias y una camiseta estampada que dejaba al descubierto sus bien marcados dorsales.

-¡Qué calor hace !-decía Graciela, mientras abanicaba con sus manos el pareo,ante los ojos embelesados del muchacho-¿ Te sirvo algo ?.
- Ud. me serviría muchísimo, Graciela- contestó.
El muy hijo de puta, trataba de levantarse a mi mujer y ella permanecía sonriente y apoyada en la mesa del comedor. Luciendo su bronceado y el pelo alborotado suelto, color castaño.
- No trates de aprovecharte de mí, porque estoy sola-y añadió,sonriendo- mirá que te conozco.

Nunca creí que vería a mi mujer tratando de seducir a un hombre. Estaba indignado, pero permanecí en silencio. Quería ver adonde llegaba
esta trama.

Carlos se aproximó a Graciela y puso un brazo a cada lado de mi mujer y se apoyó con ambas manos en la mesa.
-Y si tratara de aprovecharme-dijo- ¿ Qué haría Ud.?
-Le diría a mi esposo tus intenciones-contestó.

Graciela permanecía apoyada sus nalgas en la mesa y con una sonrisa en su cara que en vez de parecer enojo, era una invitación al desborde.

Desde mi posición veía la escena y me parecía mentira. Jamás podría haber pensado esta actitud por parte de mi mujer.
Carlos arrimó sus labios a la oreja de Graciela y le murmuró algo que no llegué a escuchar.

-No te atreverías- exclamó Graciela.
-Si. Me atrevo- dijo Carlos -.
Apoyando los labios en el cuello de mi esposa, empezó a besarla,mientras con sus brazos, apretaba el cuerpo de ella al de él.
- Estas loco-se quejaba Graciela- ¿ Adonde querés llegar ?

La boca de Carlos buscó ansiosamente la de mi mujer y empujándola, hizo que quedar recostada de espaldas en la mesa.

No podía ver desde mi lugar si respondía sus besos ,pero permanecía bajo su cuerpo y las manos de Carlos, levantaban el pareo de mi esposa y lentamente, trataba de bajar la parte inferior de su bikini.

-Por favor. Carlos -pedía trémula, Graciela.

Sus palabras, daban unas negativa, pero no tenía actitud defensiva ante el avance del muchacho.

La boca de Carlos buscó el monte de Venus de mi esposa y inició la exploración vaginal con su lengua.

Ella gemía y murmuraba palabras inentendibles.Él, había levantado el corpiño y apretaba sus pechos con frenesí. Practicamente se tendió sobre ella y mientras besaba y mordía sus pezones, libero su miembro, bajando su bermuda.

Aún, hoy, no sé como pude soportar lo que estaba viendo.No reaccioné, sintiendo rabia por la no reacción de mi mujer. Él, la penetró y ella, poniendo las manos sobre el pecho de él, trataba de separarlo, pero sin demasiada convicción.

-Por favor, no lo hagas Carlos -decía Graciela.
-Disfrútalo, que es lo que querías- y empezó un mete y saca lento, pero profundo.

Graciela, vi que se quedaba inmóvil ante el avasallamiento que enfrentaba. Pero a medida que el vaivén de Carlos se hacía más frenético, vi que la pelvis de ella, empezó a acompañar el frenesí de él. Finalmente, ambos se movían con violencia enfrentados en movimientos llenos de furor.

-Quieres que pare -dijo Carlos con una sonrisa burlona, mientras seguía violentamente su accionar.

- No te detengas ahora-casi gritó Graciela -maldito seas.Hijo de puta.

La imagen de las manos de ella aferrada a al espaldas de el. Clavando sus uñas con desesperación, fue lo último que vi desde mi lugar.

Salí por el fondo en silencio, sin que notaran mi presencia. En el camino hacia la estación de servicio y mientras esperaba el servicio a mi automóvil, pensaba que actitud debería tomar.

Pensé en mis hijos, en los años que llevábamos juntos con mi mujer y resolví que lo mejor, sería esperar que mi mujer tomara la iniciativa sobre el hecho.

No sé si fue lo mejor, no haber actuado antes de que se desencadenaran los hechos. Porque de ese día hasta el día de hoy, mi mujer no mencionó el tema. Su actitud a mi persona es la de siempre, pero su infidelidad es una herida que jamás podré olvidar
Datos del Relato
  • Autor: Danino
  • Código: 26348
  • Fecha: 23-10-2012
  • Categoría: Infidelidad
  • Media: 5.57
  • Votos: 28
  • Envios: 0
  • Lecturas: 4780
  • Valoración:
  •  
Comentarios
2 comentarios. Página 1 de 1
vinicio
invitado-vinicio 05-07-2013 00:00:00

En verdad porque nos sorprendemos si la mujer nos hace cornudos porque ellas tambien tienen derecho a gozar, ya que nosotros tambien hacemos lo mismo.

Reynaldo
invitado-Reynaldo 31-03-2013 00:00:00

... llevala a un tercero, has gozado con lo que viste, ponle nuevamente un tercero y en cualquier momento tu gozaras con una tercera, no ta hagas problemas, sabes que has gozado de verla como ella lo hacia con otro, igual lo haras tu con otra y tal vez los dos con otras parejas, a gozar se ha dicho y nop te hagas problemas.

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